Las Palmas de Gran Canaria es una gran urbe atlántica, cruce de caminos y civilizaciones. Su condición de ciudad portuaria e intercultural con un legado plagado de incontables historias y una buena dosis de ambiente animado, alegre y singular le otorgan un atractivo único como escenario literario a golpe de realidad o ficción.

Muchos escritores se han enamorado de esta ciudad durante más de cinco siglos: poetas, narradores, ensayistas, dramaturgos... Una completa y extensa lista que abarca todos los géneros donde la novela ha tenido tradicionalmente un especial protagonismo.

Cuna y refugio inspirador de prestigiosos narradores de la literatura universal

Las Palmas de Gran Canaria acogió a Agatha Christie (1890 – 1976) cuando la dama del crimen se sumergió en un nuevo caso de Miss Marple, ‘La señorita de compañía’, y al dramaturgo estadounidense Eugene O'Neill (1888- 1953), Premio Nobel de Literatura y cuatro veces premio Pulitzer. Es la capital donde nació Benito Pérez Galdós (1843 – 1920), la ciudad donde comenzó a fraguar en plena adolescencia su talento literario. La urbe de Claudio de la Torre, (1895-1973), Premio Nacional de Literatura, quien entre su amplia obra retrató la epidemia de cólera que azotó la ciudad a mediados del siglo XIX, en su última novela: ‘Verano de Juan el Chino’.

Las últimas décadas del S XX y el S.XXI nos han regalado auténticos tesoros literarios ambientados en las calles de la capital grancanaria. Por ello, Las Palmas de Gran Canaria ofrece un viaje literario por una ciudad singular, convertida en escenario de novela negra, con tramas y crímenes, situaciones decadentes y clandestinas, suspense y una buena cuota de humor. Una ciudad que se lee en las novelas de la saga de Eladio Monroy, el marino mercante jubilado creado por Alexis Ravelo y la de Ricardo Blanco, el detective creado por José Luis Correa.

Enclaves con mucho encanto se alzan como lugares apasionantes para acoger estas historias, como las antiguas casas de fachada colonial del barrio de Vegueta, la Plaza de Santa Ana, la Alameda de Colón, el vetusto Hotel Madrid, el barrio marinero de San Cristóbal, la Avenida Marítima, la Biblioteca Pública del Estado o el Centro Comercial El Muelle. También monumentos como el de Cairasco de Figueroa o Juan Negrín, que presencian hechos y pruebas de estas tramas de novela negra.