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En este mandato hay un hecho destacable que se ha tomado muy enserio la consejera Cristina Valido y que ha ido desarrollando, hablamos de la labor inspectora…

Sí, hay dos iniciativas importantes. Por un lado es garantizar que la legislación laboral se cumpla en todos sus términos, y por otro lado la prevención de riesgos laborales.

A lo que nos dedicamos es que el trabajador/a sean contratados en la modalidad en la que va a desempeñar su actividad productiva. Por eso hemos planificado e incrementado la eficacia del cuerpo de inspección en el ámbito de Canarias, con una planificación basadas en cruce de datos. Esa planificación ha resultado en un incremento de la eficacia de las actuaciones, que ha pasado de un 40% a un 55% en estos momentos; de forma que más de 35 mil personas se han visto beneficiadas en sus condiciones laborales, porque no estaban ejerciendo su actividad, en relación a las modalidades contractuales que dependían de ellas. Obviamente siempre procuramos que las personas tengan contratos de mayor duración, y mucha mayor retribución.

Desde la Dirección General de Trabajo tienen como objetivo luchar contra la precariedad y la ilegalidad, a la vez que todas las empresas puedan jugar en el mismo marco competitivo .

Sin duda, además el tejido productivo mayoritariamente lo que busca es eso, unas mismas reglas de juego para todas las unidades de producción. El intentar competir desde la ilegalidad es totalmente lícito, ahora intentar competir desde la perspectiva del incumplimiento de la legislación laboral existente es completamente intolerable.

Empezamos por los casos más crueles, que es tener a una persona en tu empresa sin contrato hasta tener a personas con modalidades contractuales con menos jornada de la que realmente desarrollan. Eso al fin y al cabo es un ahorro de coste para las empresas porque genera una competencia desleal en relación al resto de estructuras productivas. De ahí que el trabajo que se haya llevado a cabo no solamente sea desde el punto de vista de la acción sancionadora, que al final es un fracaso social, ya que lo que se busca es la colaboración de los agentes económicos y sociales; ya no solo por la defensa de los derechos de los trabajadores, sino por la defensa de la competitividad del sector productivo. No puedo soportar competencias que estén por debajo de los límites de la propia legislación. Una sociedad sin obligaciones al final se convierte también en una sociedad sin derechos.

Usted y la Consejera han planteado más de una vez que las circunstancias que se generan en el mundo laboral son como consecuencia de una Reforma Laboral que en su momento hizo el Partido Popular y que no ha sido muy beneficiosa para los trabajadores.

La norma laboral actual existe por una razón muy sencilla, porque se necesitaba reducir los costes de salida de las personas en sus puestos de trabajo, es decir, la disminución de los costes de despido. No era tal y como se planteaba en el preámbulo, no era una norma laboral incentivadora de contratación y del crecimiento económico. Por lo tanto lo que dio en si es que las nuevas incorporaciones que se fueran realizando dentro de las empresas ,entraban con otro tipo de derechos. En ese momento pensaban que era positivo cuando realmente al final se ha visto que no lo ha sido tanto, ya que como empresa necesito una demanda con un alto poder adquisitivo, y con contratos de corta duración y salarios minusvalorados al final hace que esa circunstancia se convierta en algo que gire en mi contra. Al disminuir la renta de los trabajadores/as.

Justamente lo que se demanda es una nueva legislación laboral que como mínimo se equilibre la correlación de fuerzas entre empresarios y sindicatos. Ese es el pilar fundamental. Sobre los otros conceptos que contiene la norma podemos estar más o menos de acuerdo; pero como mínimo establecer el equilibrio entre fuerzas con el objetivo de que se negocie en igualdad de condiciones, es lo que creo que debe de ser la primera medida que debería tomarse, con el objeto de salvaguardar unas relaciones equilibradas. Todo esto hace que también al final tanto los beneficios como las pérdidas se pudieran distribuir de forma equitativa.

En el aspecto de la protección y la seguridad laboral por parte de la DGT se lleva de una continua una labor inspectora para que los trabajadores tengan las mejores condiciones de seguridad laboral…

En este caso no es solo desde el punto de vista de la corrección, sino desde el punto de vista de la formación. Hemos incrementado más de un 100% el número de personas a las que hemos llegado a través de jornadas formativas e informativas. La gran asignatura pendiente una vez que tomamos el cargo en esta Dirección, era la cultura preventiva, el corregir una disfuncionalidad cuando sucede un accidente está más que protocolizado y es la parte “más sencilla” a la hora de establecer. Lo verdaderamente complicado es que no suceda nada, eso solo se alcanza a través de la prevención en materia de riesgos laborales.

Justamente esa implementación de formación ha logrado que por primera vez histórica en la estadística de seguridad laboral en Canarias, desde agosto de 2017 el índice de incidencia sea negativo. Es decir se ha alcanzado que en la incorporación de un mayor número de personas a la hora de ocuparse no signifique que haya un mayor número de accidentes de forma proporcionada; algo que hasta la fecha se veía normal, cuando realmente el nivel de riesgo que tenía que tener una estructura económica debe de ser el mismo independientemente del número de personas que estén trabajando en ella. Eso afortunadamente se ha conseguido revertir y esperamos que se pueda sostener a lo largo del tiempo.

Lo que es evidente es que la tasa de siniestralidad es una de los más bajos en la serie histórica…

Esa es la parte más importante. Normalmente se esperaba que con la recuperación económica y el nivel de personas ocupadas, que estaba por encima de 900 mil, record absoluto en la historia económica de Canarias, se ha conseguido en el último año y medio; cosa que no había pasado nunca. Por lo tanto gracias al trabajo en conjunto entre administración, empresarios y sindicatos, los datos son muy buenos; ya que las campañas de sensibilización han sido muy intensas. Esto no debe servir para quedarnos satisfechos de forma continuada, lo único que nos dice es que hemos dado con una forma de hacer las cosas, que nos ha demostrado que si tiene remedio la siniestralidad laboral en Canarias, y por lo tanto hay que seguir trabajando. Todavía queda gente expuesta a un riesgo laboral que de esta forma puede ser minimizado.

La formación a través del Servicio Canario de Empleo es uno de los elementos fundamentales para que aquellas personas con dificultades para encontrar empleo tengan una oportunidad.

Aquí hay dos colectivos importantes. El colectivo de menos de 30 años, que aunque cuantitativamente no es muy numeroso, cualitativamente si es importante. Hay que seguir dando herramientas formativas con el objeto de que se puedan adaptar rápidamente a las condiciones cambiantes del mercado laboral. La demanda cambia día a día, prácticamente la incorporación de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de hacer negocio hacen que las personas no tomen la formación como un requisito previo al empleo, sino como un requisito sustancial a la vida diaria.

Después tenemos al otro gran colectivo, que son personas mayores de 45 años, con déficit de cualidades formativas que han sido expulsadas de puestos, en los cuales es necesaria una formación; y que en estos momentos el SCE ha incorporado una cantidad importante de cursos con el objeto de dotar de certificaciones profesionales para que puedan ser acreedores de las nuevas ofertas de empleo que se generen.

Hay tres estadios en el ámbito de la inserción laboral, que son la formación, la orientación y la propia inserción, que en ese caso el SCE ha dado un record en la cifra de ocupados. Al menos hacemos que las personas que sean acreedoras de un puesto de trabajo tengan las herramientas necesarias para poder acceder al mismo.

Se critica que hay personas con algún tipo de discapacidad funcional y que las empresas no cumplen los ratios establecidos por la ley para que tengan oportunidad de empleo. ¿Desde la DGT que se desarrolla para que estas personas puedan optar a esa oportunidad?

El nivel de operatividad que se hace entre estas personas es múltiple. Cuando una empresa tiene un número de trabajadores medios anuales superior a los 50, de forma automática por el cumplimiento de la norma, tienen que incorporar a una persona con una discapacidad reconocida de al menos un 33%. En ese sentido si no se cumple aparece el automatismo y por lo tanto la corrección. Primero la notificación a la empresa, para que lo corrija en un breve periodo de tiempo, y si no lo corrige la sanción correspondiente que se le pueda incorporar.

Por el otro lado desde el punto de vista de las habilidades formativas que se le hacen específicamente para que pueden incorporarse a cualquier puesto de trabajo.

En tercer lugar hay un capítulo específico de bonificaciones a la contratación con el objeto de intentar disminuir la posible distancia que pudiera darse con respecto a otro tipo de colectivos con menos dificultades con respecto a ese trabajo.

Usted personalmente es muy sensible con las denominadas Kellys y con su situación. ¿Cree que se ha avanzado lo suficiente en su caso?

Cuando entramos a tomar cargo una de las primeras reuniones que se planteaban era que habían determinados colectivos de Kellys, como se autodenominan, que sostenían que hasta la fecha no habían sido atendida sus demandas. Nosotros no solo atendimos su demanda, sino lo primero que hicimos fue establecer cursos de formación dirigidos específicamente a este colectivo de profesionales, con el objeto de al menos tener las herramientas necesarias para minimizar el nivel de accidentalidad que estaban experimentando. En el sector servicios relacionados con la hostelería principalmente eran los trastornos musculo-esqueléticos la principal causa. Esto nos puso junto al Instituto Canario de Seguridad Laboral a establecer una guía técnica de riesgos ergonómicos y psicosociales entorno a la hostelería, que no solo va dirigido al colectivo de Kellys sino a gran parte de las personas que trabajan en ese sector.

Al final eso dio como resultado la publicación de una guía técnica en octubre de 2018, pionera en España. Esta es la que ha dado el pistoletazo de salida a otras a nivel nacional, y que va a ser la referencia, la guía de Canarias.

Otra de las demandas que se nos planteaba era el reconocimiento de enfermedades profesionales. Cuando una siniestralidad es muy elevada probablemente hay una enfermedad profesional mal diagnosticada detrás de esta situación. Por eso intentamos con el Estado abrir el catálogo de enfermedades profesionales. Pero como vimos que era largo y este colectivo necesitaba respuesta más contundente y rápida, el 28 de agosto realizamos unas resoluciones dirigidas a la Seguridad Social para que muchos accidentes de trabajo ya tuvieran la consideración de enfermedades profesionales. Se ha logrado al menos estos dos pequeños hitos, queda por supuesto mucho camino que recorrer y seguimos trabajando en esta línea de solucionar problemas a estos colectivos.

Con respecto a las prácticas laborales, estas deben ser formativas. Le preocupa desde su área que los empresarios “utilicen” a las personas en periodos de prácticas y estas no accedan finalmente a un puesto de trabajo.

Nos preocupa. Hay acciones que recomendamos a las empresas que tengan a personas en prácticas, estas deben comunicarlo. Se debe comunicar que tienen a personas que están en un proceso formativo y paralelamente la incorporación de medidas preventivas, para que no haya ningún tipo de incentivo que puedan ser utilizadas como personas que sustituyen a trabajadores formalmente contratados. A partir de ahí una vez hecha la notificación se establece la comprobación correspondiente, y en el caso de una denuncia o de una planificación de actuaciones se pudiera detectar un problema de estas características se procedería a corregir.

Recordemos que si necesito a alguien a mi empresa aparecen diferentes modalidades contractuales que seguros se encuadran en las necesidades de cualquier empleador. Si me presento como empresa para formar a personas dentro del ámbito de su actuación tengo que tener presente los términos. Lo realmente importante es que se diferencie realmente una cosa de la otra.