Manifestación de pensionistas en Bilbao La Seguridad Social quiere retrasar un año la edad real de jubilación, desde los 62,7 años actuales, como una de las medidas necesarias a adoptar para lograr la sostenibilidad del sistema, si bien permitiría las jubilaciones anticipadas siempre que impliquen una mayor cotización.

En un encuentro con medios, el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, ha coincidido con la propuesta avanzada esta semana por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) de aplicar medidas para fomentar el retraso de la edad efectiva de jubilación, sin tocar la edad legal que alcanzará los 67 años en 2027.

El Gobierno es partidario de modificar los requisitos de acceso a la pensión, permitiendo una jubilación anticipada cofinanciada, es decir, en aquellos colectivos que acuerden aplicar unas mayores cotizaciones.

Respecto a la propuesta de la AIReF para extender el periodo de cómputo de años de vida laboral para el cálculo de la pensiones, pasando de los 25 años actuales a los 35 años, el Gobierno se muestra favorable y considera que no debería "producir efectos negativos".

Así se desprende del documento que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha enviado a la Autoridad con su opinión, en la que considera que el déficit de la Seguridad Social, que actualmente ronda los 18.000 millones (1,6% del PIB), no tiene únicamente un carácter estructural, sino que le afectan también elementos coyunturales.

Edad real de jubilación en 65,5 años en 2048

Fuentes del Ministerio precisaron que están de acuerdo con situar la edad real de jubilación en 65,5 años en 2048, pero en contra de retrasar la edad legal. Explican también que los puestos de trabajo son cada vez menos penosos y los procesos se automatizan más, lo que juega a favor de la sostenibilidad del sistema de pensiones por la vía de aumentar la edad efectiva de jubilación.

En este sentido, Trabajo especifica en el documento remitido a la AIRef que elevar la edad ordinaria de jubilación es una cuestión que “debe ir acompañada de una reflexión profunda sobre la tasa de reemplazo, introducir incentivos a la continuidad en el mercado de trabajo y la introducción de marcos flexibles entre actividad y jubilación”.

Trabajo apuesta por retrasar la salida del mercado de trabajo en todos los colectivos, combinando actuaciones voluntarias y obligatorias, buscando fórmulas más flexibles en la jubilación, pero no es partidario de fijar edades de referencia altas para todos. A su juicio, es un modelo que hay que “olvidar”.