La consejera de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias, Nieves Lady Barreto, ha solicitado más colaboración para el control de la culebra californiana en Canarias, en una reunión mantenida esta semana con el director general de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Ministerio de Transición Ecológica, Francisco Javier Cachón.

En el encuentro, en el que también participó la viceconsejera de Medio Ambiente, Blanca Pérez, junto a representantes del Gobierno de Baleares e investigadores del CSIC, se analizó el avance de los planes de control y erradicación de ofidios invasores que están poniendo en serio riesgo la biodiversidad de ambos archipiélagos. La consejera obtuvo el compromiso para la firma de un convenio de colaboración para impulsar desde el CSIC la investigación de métodos de control biológico que pongan freno a la expansión de la especie Lampropeltis getula. A la espera de la firma de este convenio, la Viceconsejería de Medio Ambiente aportará de manera inmediata al CSIC 30.000 euros para que dichas investigaciones se inicien cuanto antes.

El Gobierno de Canarias, de manera consensuada con el Cabildo de Gran Canaria, ha desarrollado un Plan Estratégico para el control de la Culebra Real de California, que cuenta actualmente con un plan de financiación por un periodo de cuatro años que asciende a 2.257.500 euros, correspondiendo 1.120.000 a la aportación del Gobierno de Canarias y 1.137.500 a la del Cabildo de Gran Canaria. No obstante, la partida presupuestaria del Gobierno de Canarias podría ampliarse en función del compromiso que adquiera el Ministerio para financiar trabajos de investigación aplicada que llevaría a cabo el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC).

La financiación correspondiente a la del Gobierno de Canarias se desglosan en partidas de 280.000 euros para cada una de las cuatro anualidades. En total el Ejecutivo canario y la corporación insular distribuirán los 2.257.500 euros de la siguiente manera: 517.500 para la anualidad de 2019, y para los periodos anuales de 2020, 2021 y 2022, partidas de 580.000 euros para cada uno de ellos.

Dentro del Plan, el Gobierno de Canarias asume la contratación de dos técnicos de ayuda a la producción (capataces especializados) durante todo el año y 18 operarios durante cuatro meses en el periodo de emergencia. Además, el Ejecutivo canario se hace cargo de financiar la implementación de un plan específico de comunicación y el desarrollo de un programa formativo en centros de enseñanza.

En este punto, la viceconsejera señaló también la importancia de dar formación a los agricultores para concienciar sobre el daño irreparable que la culebra californiana puede causar al ecosistema.

Por otro lado, el Cabildo de Gran Canaria se haría responsable de la contratación de cuatro capataces todo el año y 14 operarios en el periodo de emergencia. Su financiación incluye también actuaciones para promover el uso de perros adiestrados y la mejora en el diseño, fabricación y eficacia de las trampas utilizadas.

El Plan Estratégico para el control de la Culebra Real de California en Canarias se ha elaborado sobre la base de cuatro objetivos generales, en torno a los cuales se han conformado cuatro bloques de acciones específicas con las que se pretende abordar la lucha integrada contra esta invasión biológica.

Estos cuatros objetivos se centran en incrementar de forma significativa el número de capturas en el medio natural para el control de la expansión de la especie; evitar la dispersión de la especie y la aparición de nuevos núcleos de población en Gran Canaria, así como la colonización de otras islas del Archipiélago (Bioseguridad); mejorar el conocimiento de todos aquellos aspectos que permitan una mayor eficacia de los métodos de control de la especie y evaluación de los impactos en el medio natural; así como mejorar el grado de conocimiento y sensibilización de la ciudadanía respecto a la problemática de la culebra real de California, y fomentar la participación ciudadana en las actuaciones de control.

Las acciones de control se fundamentan en la captura de ejemplares y su retirada del medio natural evitando así el crecimiento de la población de serpientes, la ampliación de su rango de distribución y la formación de nuevos núcleos de población.

Una de las principales preocupaciones planteadas en el proyecto ha sido la necesidad de evitar que el problema presente en diferentes zonas de Gran Canaria se traslade a otros puntos de la isla y a otras islas del Archipiélago.

Para evitar este aspecto se plantean tres vías posibles de entrada: por el transporte terrestre (en distintas zonas de Gran Canaria), marítimo o aéreo entre islas, mediante ejemplares que viajen como polizones, en vehículos o en contenedores; por el transporte terrestre (en distintas zonas de Gran Canaria), marítimo o aéreo entre islas mediante comercio ilegal, y por escapes desde domicilios de personas que, de manera ilegal, mantienen ejemplares en cautividad y que accidental o voluntariamente son liberados al medio.