La afectividad es un elemento imprescindible para garantizar un ambiente protector para el desarrollo de los menores en acogimiento familiar o residencial, tal como recoge el programa de la jornada ‘La afectividad consciente como competencia profesional’ organizada por el Cabildo de Gran Canaria en colaboración con Unicef y dirigida al personal que trabaja directamente con los menores con la responsabilidad de establecer esa afectividad en su trabajo diario. 

La jornada ha profundizado en la idea de que la afectividad es una responsabilidad de la familia acogedora, pero también de los equipos profesionales que deben aplicarla en la selección, formación y acompañamiento de las familias de acogida y en el trabajo con la de origen para la posible reintegración familiar. Y además es una responsabilidad del personal técnico y los equipos educativos que coordinan los proyectos de acogimiento en los centros de menores.

Son muchos los retos a los que se enfrenta el actual sistema de acogimiento de menores, en el que intervienen varias administraciones y en el que el Cabildo es el guardador legal, con 400 menores en la actualidad en Gran Canaria, y uno de esos retos es precisamente la formación del personal, subrayó la consejera de Política Social y Accesibilidad del Cabildo, Elena Máñez, en la inauguración de la jornada junto a Almudena Olavide, responsable de Políticas en la Infancia de Unicef España.

“En la red de acogida del Cabildo estamos en un proceso de mejora constante del personal con jornadas como la de este lunes para formarles en un cambio de mirada en el modelo de intervención con los menores”, agregó. 

La jornada ha sido impartida por Pepa Hornos, que fue responsable de los programas de violencia contra la infancia en Save the Children y en la actualidad es miembro de la consultora Espirales Consultoría de Infancia, junto a Itziar Fernández, psicóloga clínica especialista en intervención en trauma con mujeres y menores víctimas de violencia de género y miembro de la misma consultora.

Ambas disertaron sobre la autorregulación emocional e integración emocional como claves del desarrollo afectivo, las diferencias entre interacción, afectividad y vínculo, las habilidades a promover dentro de la afectividad consciente, y la afectividad expresa.

Además abordaron cuestiones como la capacidad para generar vínculos y estrategias para promover lazos afectivos positivos, el cuidado consciente de la planificación y desarrollo de todas las fases del proceso de intervención, la mirada consciente y respetuosa al niño, niña o adolescente, y algunas claves prácticas de cara a la intervención en el sistema de protección.

Aparte de la formación, el sistema de acogimiento de menores se enfrenta a diversos retos que vienen recogidos en la guía de buenas prácticas para la atención de los menores que elaboró Pepa Hornos para Unicef a partir del estudio de la situación en las nueve comunidades autónomas españolas con mayor número de menores en situación de acogimiento, entre ellas Canarias.