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El alcalde de Telde (Gran Canaria) en los años a los que se remonta el "caso Faycán", Francisco Valido (PP), conocía las facturas con las que se abonaron las comisiones ilegales descubiertas en esa trama, porque entraba "a diario" al despacho del tesorero a interesarse por los pagos.

La Audiencia de Las Palmas ha reanudado este lunes el juicio de esta trama de corrupción en la segunda ciudad de Gran Canaria (102.000 habitantes), en la que 20 de los 28 acusados ya se han reconocido culpables de pagar sobornos por tener un trato preferente del Ayuntamiento en adjudicaciones, de cobrarlos o de haber torcido los procedimientos legales para hacer que todo ello fuera posible.

El tribunal ha comenzado este lunes a escuchar a los testigos, empezando por el tesorero del Consistorio en aquellos años (2003-2007), José Rodas Naranjo, un funcionario público ya fallecido, pero cuya declaración ante el instructor del caso se conserva por escrito.

Ese testimonio, que ha sido leído durante el juicio, afecta directamente a uno de los procesados del "caso Faycán" que no han llegado a acuerdo alguno con la Fiscalía, porque siguen defendiendo su inocencia: el entonces alcalde, Francisco Valido.

Según el tesorero del Consistorio, el alcalde entraba "a veces varias veces" el mismo día en su despacho para interesarse por los expedientes sobre los que gira esta causa penal y también "ordenaba pagar gastos que no estaban en la relación" de facturas que se elaboraba en el Ayuntamiento antes de autorizar las transferencias.

En la declaración que prestó ante el juez instructor en 2007, este funcionario público remarcó que en el Ayuntamiento de Telde "los pagos no se podían hacer sin la firma del alcalde".

Este tesorero con 35 años de experiencia en la administración local le contó al juez que, en varias ocasiones, él se negó a hacer efectivos pagos ordenados por el entonces alcalde, acogiéndose a su condición de técnico competente para rechazar operaciones que considerara que no cumplían los requisitos legales exigidos.

Rodas Naranjo, que ya estaba jubilado cuando hizo esa declaración, admitió que en aquella época no se aplicaban algunas normas habituales en la mecánica del Ayuntamiento, como la de dar prioridad al abono de los salarios del personal y a los gastos corrientes a la hora de saldar cuentas y después atender a las facturas pendientes, empezando por las de años anteriores.

La falta de fondos suficientes para hacerlo fue la causa de que se alterara ese orden, satisfaciendo deudas recientes en perjuicio de otras más antiguas que habría que cancelar antes, relató este funcionario, que dijo que la razón de ese comportamiento era que en la corporación "se gastaba mucho más dinero del que se ingresaba" y había que elegir qué se resolvía primero.

José Rodas sostuvo, así mismo, que hubo supuestos en que tuvo que abonar gastos contra su voluntad por decisión de Francisco Valido cuando este recurría a fórmulas que ni el tesorero tenía potestad para cuestionar, porque "si el alcalde lo ordenaba por decreto", a él no le quedaba "más remedio que hacer el pago", según expuso.